Reacciones tras los resultados (II)
En El Mercurio de hoy aparece un interesante reportaje titulado: Las polémicas que sobreviven a la PSU. En él se entrevista a una serie de “actores principales” en la creación, hace seis años, del nuevo instrumento de selección. Todos coinciden en la necesidad de hacer reformas (especialmente, que la PSU se rinda dos veces al año), pero difieren en el análisis de la brecha socioeconómica que reflejan los resultados. El artículo completo a continuación:
Las polémicas que sobreviven a la PSU
“La PSU es injusta para los más pobres, que no pueden pagar un preuniversitario. Yo salí de un buen colegio y más encima tuve que hacer un ‘preu’ para prepararme“. Sofía Brahm, 850 puntos en matemática.
Que es injusta, que se hizo entre gallos y medianoche, que obliga a hacer preuniversitario… La Prueba de Selección Universitaria (PSU) cumplió su quinto año de aplicación y sigue despertando polémica entre los jóvenes y los expertos.
No es un “privilegio” exclusivo de la PSU. Su predecesora, la Prueba de Aptitud Académica (PAA) también se granjeó duros cuestionamientos en su momento.”No existe la prueba perfecta”, concluye la decana de Educación de la U. Católica, Erika Himmel.
Los temas de la discusión tienen como foco común el presunto efecto negativo para los alumnos de menos recursos que tendría la PSU. A continuación se analizan los ejes del debate.
La brecha
La clara diferencia de resultados entre colegios públicos y privados -este año sólo el 57% de los primeros superó los 450 puntos, contra el 93% de los segundos- ha puesto a la PSU en el banquillo de los acusados.
Entre los más críticos se cuenta el experto del CEP, Harald Beyer: “Ninguna prueba va a ocultar las brechas sociales que existen, pero una prueba rica en contenidos, como la PSU, hace que las diferencias se noten más”.
“La brecha no ha variado”, dice David Bravo, economista de la U. de Chile y uno de los padres de la prueba. Asegura que la mayor diferencia registrada en los últimos dos años se debe a los 70 mil jóvenes adicionales que rinden el test gracias a becas: “Son alumnos de bajos recursos, casi todos de colegios públicos, lo que hizo caer el promedio de esos liceos. Pero esto no es culpa de la PSU”.
Sin embargo, investigadores como Mónica Silva y Mladen Koljatic – de la Escuela de Administración de la UC- afirman que desde que debutó la PSU, a los alumnos de menores recursos les está costando más entrar a la universidad: “Si antes un tercio de los estudiantes que entraban a la U. de Chile provenían de escuelas municipalizadas, hoy son sólo un quinto”. En tanto, en la UC los novatos que vienen de esas escuelas cayeron del 18% al 13%.
Jorge Manzi, director de MIDE UC y miembro del equipo que creó la PSU, ha presentado estudios que muestran que, sacando los factores socieconómicos de los estudiantes, el aumento de la brecha tras el cambio entre PAA y PSU no sería tal.
Los contenidos
El experto incluso plantea que, al tener más contenidos, la PSU podría llegar a ser más justa que su predecesora, que evaluaba las materias sólo hasta 1º medio: “Distintas investigaciones sostienen que las pruebas basadas en el currículum, en el largo plazo, van produciendo una situación más equitativa”.
Los críticos descartan este argumento. Afirman que el énfasis en el currículum ha perjudicado a los estudiantes más pobres. “Sabemos que en los liceos públicos se interrumpen más las clases, los profesores faltan más y no alcanzan a ver toda la materia. Eso se refleja más en una prueba así”, apunta Beyer.
Erika Himmel, quien fue parte del equipo que instaló la PSU, afirma que la idea de incluir todo el currículum buscaba apoyar la enseñanza media: “Los profesores de 3° y 4° se quejaban de que mientras ellos intentaban enseñar, sus alumnos hacían facsímiles debajo de la mesa”.
Ramón Berríos, académico de la U. San Sebastián y ex director del Demre (organismo de la U. de Chile que administra la PSU), retruca: “Al revés de lo prometido, ahora los niños demandan más preparación. El preuniversitario, que no todos pueden pagar, se ha vuelto una necesidad”.
Proceso de validación
Mónica Silva y Mladen Koljatic han criticado desde los inicios de la PSU la forma en que fue testeada antes de su instauración: “Ésta debió haberse aplicado en paralelo con la PAA al menos durante tres años. No se puede eliminar el sistema antiguo sin probar que el nuevo funciona y que no causa daño. Si no, pasa lo mismo que con el Transantiago”.
Berríos, quien dejó el Demre cuando se rindió la última PAA, es aún más cáustico: “El cambio se hizo con premura, en apenas dos años. ¿Alguien cree que hubo oportunidad de chequear algo en serio en ese tiempo?”.
Los creadores de la prueba refutan los cuestionamientos. “La PSU ha estado a la altura en todas sus características técnicas”, señala David Bravo. Y Manzi plantea que los análisis realizados con la primera generación que rindió el test muestran una mejora en su capacidad de predecir el rendimiento de los alumnos en la universidad.
En lo que todos coinciden es en la necesidad de que la prueba se aplique más de una vez al año. Algo que se ha debatido en la U. de Chile, pero que implicaría cambios en las fechas de asignación de créditos y los períodos de admisión de los planteles.
¿Qué le cambiaría a la prueba?
1.–QUE SE APLIQUE MÁS DE UNA VEZ AL AÑO
Los expertos consultados consideran este punto como una necesidad imperiosa, que permitiría “desestresar a los alumnos”, como dice David Bravo. Erika Himmel agrega que ayudaría mucho a “quienes por algún motivo no pudieron rendirla en una deteminada fecha: no tendrían que esperar al año siguiente”.
2.–QUE SE ELIMINEN LAS 15 PREGUNTAS DE CONOCIMIENTO DE LENGUAJE
Harald Beyer critica la sección de “materia” de la PSU de Lenguaje: “Se deberían medir habilidades comunicativas, no el manejo de teorías de discutible validez”. Por su parte, Ramón Berríos cree que estas 15 preguntas son “entretenidas, pero no miden ninguna habilidad superior del alumno”. Para ambos, se debería eliminar el ítem.
3.–QUE EXISTA UN TEST DE EXPRESIÓN ESCRITA
“Un ensayo permitiría detectar lógica, redacción, orden de las ideas. Son habilidades que hoy no están en la PSU y que a las universidades les importan mucho”, dice David Bravo.
4.– QUE HAYA DOS PRUEBAS DE MATEMÁTICAS
“No podemos usar la misma prueba de matemáticas para seleccionar a los futuros ingenieros y a los futuros licenciados en letras”, plantea Berríos. Por eso, considera necesario que existan dos test en esta área, uno general y otro más específico. Beyer, en tanto, cree que el sistema actual “perjudica principalmente a los alumnos de liceos municipales que quieren estudiar carreras humanistas”.
5.– QUE LOS CUATRO EXÁMENES SEAN OBLIGATORIOS
David Bravo plantea que sería una “señal potente” para el sistema escolar que las cuatro PSU sean obligatorias para todas las carreras. “Eso les diría a los alumnos que todos los contenidos de la media son de importancia. Esa es la esencia de la PSU”, asegura.
6.– QUE LOS PUNTAJES SEAN VÁLIDOS POR MÁS DE UN AÑO
“Si los puntajes son comparables en el tiempo, un alumno podría postular con el obtenido en un año anterior y no tendría que dar la prueba de nuevo”, dice Jorge Manzi. “Es algo factible desde el punto de vista técnico y absolutamente imprescindible”, agrega Berríos.
7.– CAMBIO INSTITUCIONAL
“La PSU debería estar a cargo de una fundación sin fines de lucro”, dicen Mónica Silva y Mladen Koljatic. Para Erika Himmel, “una entidad externa dedicada a construir pruebas va a desarrollar la investigación necesaria para mejorarlas”.
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