El Comic histórico se pone de moda

La historia de Chile se convierte en historieta
Por Constanza Rojas
Hace veinte años hubiera parecido ciencia ficción. Libros de historia livianos, con menos texto que dibujos, de no más de 30 páginas y con diálogos encerrados en nubes. Hoy, el cómic le ha dado esta forma a la historia: los grandes personajes se convierten en caricaturas y atraen a los jóvenes y niños con sus hazañas. Lo que comenzó con Ásterix ambientando la época de Julio César y Ogú y Mampato viajando a la Reconquista, se ha transformado en Chile en los últimos años en una creciente producción de cómics históricos.
A las librerías acaba de llegar “Aravco”, historieta que relata la vida de Lautaro. Los diseñadores Cristián Escobar, Julián Figueroa y Mirko Vukasovic lo presentaron como proyecto de título, Editorial Planeta se entusiasmó y en los próximos meses saldrán los siguientes cuatro capítulos. “Es una novela épica basada en la historia, un punto de inicio para que se interesen más en el tema”, explica Figueroa.
Pero el rigor histórico puede llegar aún más lejos: la Historia de Chile en cómic, proyecto de Las Últimas Noticias y CSMedia que recorrerá hasta los últimos gobiernos, buscó la asesoría del Instituto de Historia de la Universidad Católica como certificación. “No debemos ser indiferentes a las nuevas formas de transmisión, la historia tiene que ser entretenida y ésta era una excelente oportunidad de educar con un proyecto riguroso”, dice Olaya Sanfuentes, coordinadora del equipo UC que los asesoró. Así, se utiliza un formato que al niño le resulta familiar y atractivo por su dinamismo, formas y colores, para aprender un contenido que en el colegio puede resultar árido. Arturo Prat y Caupolicán se convierten en los nuevos superhéroes.

Algo similar sucedió con “Histocomix”, del dibujante y guionista Christian Olivares. La serie fue certificada por Osvaldo Silva, director del departamento de historia de la U. de Chile, y apoyada por la comisión Bicentenario. Estos libros han despertado tal interés y confianza como material histórico, que además de estar presentes en bibliotecas públicas, son lectura obligatoria en algunos colegios de Santiago. Patricia Flores, vendedora de la tienda Crazy all Comics, comenta: “Los niños y padres los piden cada vez más y ha aumentado este tipo de material. Hoy, cerca del 15% de los cómics que vendemos son históricos”.
El arrastre de este fenómeno no sólo se reduce a sus lectores. El concurso “¿Comic era Chile?”, organizado por la Fundación Futuro y la Revista Hacer Familia, demostró que los niños también tienen interés en dibujar y escribir tiras cómicas históricas: recibió más de 300 trabajos de escolares desde Alto Hospicio hasta Puerto Natales. “Llegaron relatos desde centrados en la vida de Bachelet hasta Neruda. Esto demuestra gran entusiasmo, porque requiere mucha investigación”, comenta M. Teresa Domínguez, gestora del concurso.
Alejandro Lecaros, guionista de “La historia de Chile en cómic”, explica que la producción de historietas a nivel general en el país ha aumentado, y que la llegada del bicentenario ha fomentado la recuperación del pasado nacional. De esta mezcla surge entonces el furor por el cómic histórico: “Nos hemos vuelto a centrar en Chile”.
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La historia puede ser presentada a los niños como “cuadros vivos” a la imaginación sin por ello perder rigurosidad. Este un camino òptimo para construir una memoria histórica viva.