Uso de herramientas informáticas en la universidad

Mientras los alumnos crean redes sociales, los académicos se quedaron en el e-mail
Por Manuel Fernández Bolvarán
Hace algunas semanas, el diario estadounidense Washington Post salió a preguntarles a los académicos universitarios cómo usaban las nuevas tecnologías en sus cursos, en especial el fenómeno del momento, Twitter. El resultado no fue muy alentador. “Escapa a mis posibilidades el imaginar un uso valioso para esto en la sala de clases”, declaró una conspicua docente de la U. de Virginia. Tal como ocurre en Estados Unidos, los catedráticos chilenos no escapan a esta tendencia. Así lo demuestra una investigación realizada por la Dirección de Servicios Informáticos y Comunicaciones (DSIC) de la U. Católica de Valparaíso, que analizó la forma en que se comunican por internet 2.200 alumnos de primer año, seis mil estudiantes de cursos superiores y 250 académicos.
Los datos muestran que los alumnos prefieren usar las herramientas web que permiten diálogos más instantáneos, como Messenger o redes sociales tipo Facebook, mientras sólo revisan el e-mail unas pocas veces a la semana. Por el contrario, los académicos no han ido mucho más allá del tradicional y menos inmediato correo electrónico. Entre los docentes, éste sólo ve amenazada su hegemonía como medio de comunicación por el aun más tradicional teléfono fijo de la oficina.

“La brecha en las universidades ya no es de acceso a las tecnologías, porque hoy casi todos los alumnos y profesores tienen un computador. La nueva brecha es más sutil y tiene que ver con el uso que se les da a estas herramientas”, plantea Alonso Rodríguez, director de la DSIC. Explica que los académicos tienden a usar internet más para consultar información que para comunicarse con sus pares o generar comunidades de aprendizaje para sus alumnos.
Esto, sostiene, genera dos complicaciones. Por un lado, al no usar las herramientas de comunicación digital en un contexto académico, los alumnos no aprenden a darles usos más “productivos” a estos medios; por otro, los académicos quedan marginados de las fuentes de información y comunicación que surgen cada día en la red.
El tema preocupa en las instituciones, que han creado centros para apoyar a sus docentes en el uso de las tecnologías, con fondos del programa Mecesup. Uno de ellos es el Centro de Desarrollo Docente (CDDoc), de la U. Católica, donde Ángela Guzmán coordina el programa de Tecnologías para la Docencia: “Nuestra línea de trabajo apunta a decirle al profesor las herramientas que tiene y cómo puede sacarles partido. ¿Por qué no hacer un Facebook de curso y organizar buenos debates? ¿Por qué no hacer un informe de modo colaborativo con una wiki?”.
Algo similar hace la Dirección de Tecnologías para el Aprendizaje (DTA) en la U. de Talca. Ahí, un objetivo clave es que los académicos descubran las posibilidades de actualización que les permiten redes sociales disponibles en internet. “Las comunidades de aprendizaje digitales son infinitamente superiores a las que se pueden lograr en una sala. Hay un universo mucho más amplio de contactos, en especial del extranjero”, sostiene su director, Patricio Madariaga.
En la misma U. Católica de Valparaíso, la DSIC está trabajando con un equipo de expertos que desde 2010 enseñará a los alumnos a usar más eficientemente las formas de comunicación virtual que ya ocupan y aconsejarán a los docentes en el empleo de tecnologías. Virginia Montaño, jefa del área de recursos tecnológicos del Centro de Innovación Metodológica y Tecnológica (Cimet), de la U. Católica del Norte, cree que la principal barrera para que los profesores se suban a la web 2.0 es el desconocimiento de sus potencialidades. “A veces piensan que son herramientas más complicadas de lo que son en realidad”, comenta.

Las diferencias de uso de las tecnologías generan una interesante adaptación entre los alumnos. En el estudio se ve que al ingresar a la universidad, los jóvenes dedican el 36% de su tiempo de navegación en internet a chatear, versus un exiguo 7,5% destinado a revisar su correo electrónico. Pero cuando se les pregunta a los alumnos de cursos superiores, la situación cambia totalmente: el chat pierde terreno, bajando a 19%, mientras el e-mail crece hasta el 27%. “Los estudiantes adoptan más fácilmente las nuevas formas de comunicación de sus profesores. Entre los docentes, la transformación es mucho más lenta”, analiza Alonso Rodríguez.
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Comentarios
comparto opinión con Mago, estoy en un grupo de facebook donde se buscan profesores para secundaria y tengo varios amigos que han conseguido dar clases gracias a ese grupo, mucho mejor que ir de escuela en escuela a dejar el curriculum vitae.
NOs tenemos que poner en onda…
















Frente a la alta competititividad existente en las empresas y las redes de contacto, donde los técnicos serán desplazados por los gestionadores, el Curriculum quedará obsoleto, pues las redes de contacto informático serán las más efectivas para conseguir trabajo.
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